Busca en la web
Buscador de noticias
Bœsqueda de noticias
  • Introduzca palabra del título o del cuerpo del texto que busca
> Turkmenistán, Contexto regional, 7/3/2018

El gaseoducto que conectará Turkmenistán, Afganistán, Pakistán y la India (TAPI) ha llegado a la segunda fase tras finalizar las obras en tierras turkmenas. Ahora, el proyecto de cooperación entre los cuatro estados asiáticos iniciará la etapa de construcción en Afganistán en la ciudad de Herat.

Este enorme proyecto iniciado en 2015 pretende conectar las reservas de gas turkmenas, de las más grandes del mundo, con los otros tres países participantes. El plan prevé acabar en 2019 siendo capaz de transportar treinta y tres mil millones de metros cúbicos de gas a lo largo de casi dos mil kilómetros y otorgando puestos de empleo a más de doce mil trabajadores.
 
Las oportunidades que supone este gaseoducto son favorables para los cuatro estados, aunque Turkmenistán y Afganistán serán los más beneficiados. Turkmenistán obtendrá nuevos mercados para el gas que produce sin necesitar salida directa al mar y que además son zonas en expansión económicamente hablando. Por otro lado, Afganistán tiene una oportunidad única para mejorar su estado de crisis gracias a los recursos energéticos y al capital que se producirá con el pago de aranceles, junto a otros proyectos (corredor Lapislázuli) el país puede poner rumbo al desarrollo.
 
Esta iniciativa es un claro ejemplo de la cooperación exitosa que se lleva a cabo en la región desde hace ya unos años. Solo a través de la colaboración de los países se puede mejorar la situación sociopolítica de Asia Central y Meridional como ya han auspiciado instituciones internacionales como las Naciones Unidas o la Unión Europea. 
El Observatorio Asia Central (OAC) fue establecido en 2007