Busca en la web
Buscador de noticias
Búsqueda de noticias
  • Introduzca palabra del título o del cuerpo del texto que busca
> Kazajstán 7/3/2018

La presencia china en Asia Central se mantiene fuerte gracias a los innumerables proyectos impulsados por el País del Centro y, especialmente, a la faraónica iniciativa del la Nueva Ruta de la Seda. Entre los principales socios de China en la región se encuentra Kazajstán, la mayor economía centroasiática con la que se han llevado a cabo numerosos proyectos industriales que benefician a ambas economías.

Las predicciones para esta colaboración auguran una cooperación duradera para China y Kazajstán gracias a la firma de un Memorándum de Entendimiento el pasado febrero de 2018 en la capital kazaja que promete el aumento de los proyectos bilaterales de ambos países.
 
La participación conjunta se ha visto a todos los niveles. Destacan, en primer lugar, los acuerdos en materia económica: las bolsas de Shanghái y Astaná sobre servicios financieros y compra de acciones por parte de la primera, y entre la Comisión de Reguladora de Valores de China y el Banco Nacional de Kazajstán sobre regulación de valores. Por otro lado, a nivel empresarial se están produciendo más de cincuenta proyectos bilaterales centrados en los sectores energético y metalúrgico que ya han superado los veinte mil millones de euros de inversión.
 
Los esfuerzos chinos de allanar el terreno de las repúblicas centroasiáticas responden a su necesidad de llegar al mercado occidental. Por ello, sus inversiones en forma de cooperación están siendo fructíferas gracias a la implicación de los países de Asia Central, que no solo permiten actuar al gigante asiático, sino que también participan activamente. La muestra más representativa de esta colaboración es el puerto seco de Khorgos, un enclave esencial en el trasporte de mercaderías chinas a Europa, que también facilita la llegada de productos de Asia Central a China, exportaciones que en Kazajstán han supuesto un incremento del 30%.
> Kazajstán, Contexto regional 9/2/2018

En uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra, el desierto Saryesik-Atyrau de la provincia kazaja de Almaty, se ha construido el mayor puerto seco del mundo. Este millonario proyecto forma parte de la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda que capitanea China para unir el País del Centro con el gran mercado europeo a través de los países de Asia Central.

“Khorgos Gateway” es el nombre de este enclave que, financiado por los gobiernos chino y kazajo con la supervisión de DP World, es de especial importancia para el transporte ferroviario de mercaderías gracias a que permite sortear una de las barreras logísticas más problemáticas, el uso de diferentes anchos de vía en China (1435mm como en Europa Occidental) y en las antiguas repúblicas soviéticas que utilizan el sistema ruso de 1524mm.
 
La construcción de este puerto supone la aceleración del transporte de productos chinos a Europa reduciendo el tiempo a la mitad (20 días), aunque el coste es diez veces mayor. Así pues, esta iniciativa ha sido criticada desde el punto de visto económico, ya que, además, los contenedores vuelven a China prácticamente vacíos disminuyendo así la rentabilidad del trayecto. Sin embargo, la disminución del tiempo de transporte es ventajosa para gran parte de las manufacturas que China exporta a Europa como son los productos electrónicos. 
 
Por otro lado, el puerto necesita trabajadores que deben mudarse desde zonas más habitadas. De esta forma, se han tenido que construir nuevas poblaciones que garanticen viviendas, escuelas, servicios y comodidades a los trabajadores y a sus familias en un territorio yermo donde todos se conocen, y viven y trabajan en el mismo lugar. Esta cuestión también se está tratando desde otra perspectiva analizando la forma de automatizar los sistemas del puerto para reducir la necesidad de mano de obra humana.
 
Finalmente, el proyecto también responde a la agenda del presidente Nazarbáyev con la que busca situar a Kazajstán dentro del panorama internacional, a la vez que se aleja de la esfera de influencia rusa aprovechando las iniciativas faraónicas de China en la creación de la Nueva Ruta de la Seda, produciéndose así un acercamiento que Moscú no ve con buenos ojos.
 
 
El Observatorio Asia Central (OAC) fue establecido en 2007